5/1/15

Introducción al curso

Lo que empezó siendo un blog para alumnos después de algunos años ha trascendido la frontera y se ha convertido con casi 50 mil visitas en una fuente de consulta de alumnos y profesores argentinos y latinoamericanos. Por eso el año que comienza será uno de renovación para este medio. Cada aparatado tendrá más y (espero) mejores comentarios, más anexos y lo que sea necesario para desde mi punto de vista intentar mejorar la comprensión de cada tema.

Con esta idea, las líneas que siguen aparecen como una introducción del curso sobre “Historia del pensamiento económico” que se dicta en el Ciclo Básico Común de Avellaneda de la Universidad de Buenos Aires.

Economía, dice el diccionario (una especie de libro que tenía todas las definiciones y que en esta  época ha entrado en desuso), es administrar organizadamente recursos y bienes. Las ideas económicas tratan justamente de cómo se administrar de manera organizada dentro de una sociedad aquellos bienes y recursos. Pero estas ideas, por sí mismas, no tienen vida sino que aparecen siempre como productos de una época en un lugar. Intentar, por tanto, entender las ideas económicas implica necesariamente asomarse también a la historia.

Primer punto.  Este curso respeta una evolución cronológica. Estudia el pensamiento económico y las principales doctrinas encarnadas precisamente en la historia. Por esto mismo, estudiar esas ideas sin referir a sus contextos resultaría un ejercicio inútil. Las ideas económicas no son ajenas al contexto en donde se desenvuelven. De modo que así como se vuelve relevante entender cada una de las doctrinas resulta importante también comprender su entorno, el ámbito de su desarrollo e implementación porque en definitiva esas ideas económicas tienen como propósito último aplicarse políticamente en un contexto histórico determinado. Por lo tanto, un intento serio de comprensión de la economía nos conduce a la política de cada momento lo que implica asociar esta disciplina con otras ciencias sociales como la historia, la política, las relaciones internacionales y, porque no, la sociología.
Además cada una de estas ideas y contextos se van sucediendo históricamente y tampoco pueden verse como hechos aislados o compartimentos estancos. Por ejemplo, para entender las ideas de Keynes resulta imprescindible avanzar sobre la crisis del ’30 y la Gran Depresión de esos años pero necesariamente debemos identificar también el desarrollo del pensamiento neoclásico previo al keynesianismo que no pudo prever una crisis general de la economía porque entre otras cosas no se encontraba contemplada en esos parámetros aquella posibilidad.

Segundo punto. La economía constituye una ciencia social no una ciencia dura y como ciencia tiene nombre y apellido. Economía es su nombre y Política su apellido. Hace tiempo cada curso sobre economía era de economía política y muchos de los libros de los autores clásicos referían justamente a esa terminología (“Principios de economía política y tributación” de David Ricardo-1817-, “Principios de la economía política” de Thomas Malthus -1820-, “Principios de economía política” de John Stuart Mil -1848-, etc.).  La misma UBA tuvo en sus comienzos cursos de Economía política. El primero en 1823. Lo cierto es que así como la economía constituye una ciencia humana con aplicación histórica se encuentra personificada por hombres con pensamiento propio e ideas que son personales, subjetivas y que fijan una determinada posición política. La participación o no del Estado en la economía, la posición del mercado, su rol y regulaciones, el vínculo de la economía con la sociedad, su impacto, la influencia de los modelos económicos en el desarrollo de los países representan temas económicos pero también políticos que rondaran cada una de nuestras clases.

Tercer punto. Este curso intentará no solo entender las épocas y los contextos, desarrollar las ideas principales de cada teoría y descubrir así los principales debates económicos sino también descubrir como aquellos debates históricos siguen vigentes y se presentan cabalmente en la sociedad actual. No solo como decíamos se debate históricamente sobre el rol del Estado en la economía sino también sobre la distribución económica y social de la riqueza en la sociedad y los sectores que la llevan adelante. Nuestra intención es acercar aquellos debates a nuestra propia realidad nacional e internacional para hacer vivo y presente aquellas ideas y discusiones.

En suma, entender los contextos, saber que las doctrinas son hijas de la época, comprender a la economía como una ciencia política y acercar sus debates a nuestra actualidad serán pilares esenciales del curso que emprenderemos este cuatrimestre y comprender estas premisas será entender mejor el espíritu formativo que en libertad anima a esta cátedra de la Universidad pública en la Argentina.

24/8/14

El pensamiento económico de Adam Smith

Adam Smith nació en Escocia, en un día primaveral de fecha desconocida del año 1723 y fue bautizado el 5 de junio del mismo año. A los catorce años abandonó su pueblo natal para ingresar en la Universidad de Glasgow y a los veintitrés concluyó brillantemente sus estudios. En 1748 se le presentó la oportunidad de dar una serie de conferencias en Edimburgo. Lejos de desaprovecharla, durante los dos años siguientes disertó sobre diferentes temas como la retórica, la economía y la historia dándose a conocer con éxito como escritor con la publicación de algún artículo en la Edimburgh Review.

Con las conferencias cosechó un éxito tal que en 1751 le ofrecieron un puesto de profesor de lógica en la Universidad de Glasgow. Tras un año en este puesto, cambió las clases de lógica por las de filosofía moral, que además de resultarle más interesantes estaban mejor remuneradas. Para Adam Smith, se trató de una etapa de gran creatividad que él definiría luego como el período más feliz de su vida.


En Glasgow formaba parte de un selecto círculo integrado por intelectuales, científicos y, en especial, por destacados comerciantes dedicados al comercio colonial desde que en 1707, a raíz de su unión con Inglaterra, éste quedara abierto para Escocia. Sus ideas y opiniones sobre el comercio y los negocios representaron una información de primera mano para el futuro economista y, en contacto con dicho círculo, conformó las tesis que cristalizarían más adelante en su obra.


Efectivamente, Adam Smith impulsó de manera notable el desarrollo de la economía como ciencia moderna. En 1776 se publicaron en Londres sus Investigaciones sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, en cinco volúmenes, una de las cimas del pensamiento económico moderno.

La obra fue pionera en muchos campos y pronto se convirtió en su trabajo más difundido. Representaba el primer gran trabajo de economía política clásica y liberal. En ella se aplicaban a la economía, por vez primera, los principios de investigación científica en un intento de construir una ciencia independiente. Continuación del tema iniciado en su obra filosófica (Teoría de los sentimientos morales, interesantee este enlace hecho por alumnos) y en base a la misma, mostraba cómo el juego espontáneo del egoísmo humano bastaría para aumentar la riqueza de las naciones, si los gobiernos dejasen hacer y no interviniesen con medidas y regulación.

En las La riqueza de las naciones, Smith recoge y coordina críticamente las teorías económicas elaboradas hasta entonces desarrollándolas ampliamente y sobre todo tratando de recogerlas alrededor de un criterio unitario: la autonomía de la actividad económica (cuyo fundamento es la utilidad individual) respecto a la moral (cuyo fundamento es la simpatía). "El hombre tiene casi siempre necesidad de la ayuda de sus semejantes, pero la esperaría en vano sólo fiado en su benevolencia. No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de lo que esperamos nuestra comida, sino de la consideración de su propio interés". He aquí la primera afirmación de la teoría del hecho económico en relación con la moral, sin que por esto surja entre ambos ninguna forma de oposición.

Con esta premisa, pasa Smith a la construcción de su sistema. Superando decididamente la posición fisiocrática, asegura que no es la naturaleza, sino el trabajo, la fuente de donde una nación obtiene los productos que anualmente consume. La mayor productividad del trabajo depende de su división, consistente en la división del proceso productivo necesario para crear una cosa en diversas fases, asignada cada una de ellas a un operario. Es evidente que en régimen de división del trabajo (unos fabrican sombreros, otros zapatos, otros pan), el cambio es el supuesto indispensable para cuya generalización es necesario el instrumento monetario, gracias al cual puede uno procurarse lo que necesita a cambio de moneda.

Precisamente ésta es la teoría del valor-trabajo que adquirirá gran importancia en el desarrollo paralelo de las doctrinas liberal y socialista.

Antimercantilista, Smith criticó severamente la identificación de la riqueza con la moneda, refutando la teoría de la balanza comercial y la creencia en la superioridad del comercio interior en defensa de la libertad del comercio. No se puede decir que Smith sea en sentido estricto un fisiócrata, porque superó esta posición, aunque defendió la teoría del "dejar hacer, dejar pasar" en interés general.

Adam Smith fue el primero en hacer de la ciencia económica una ciencia en sí, distinta de la moral, sin crear por eso antítesis entre ambas. La obra de Smith transformó radicalmente la teoría de la economía en el siglo XVIII, al defender la idea de que la riqueza de una nación procedía del trabajo de sus pobladores y no de sus reservas de dinero, como afirmaban los mercantilistas, o de su producción agrícola, como sostenían los fisiócratas. De la misma manera, aseveró que la división del trabajo podía aumentar la productividad de éste y defendió la idea de que los precios eran el mecanismo regulador que aseguraba el equilibrio entre la oferta y la demanda. Con estas teorías, Smith sentó las bases del pensamiento económico capitalista.

Las ideas de Adam Smith marcan, entonces, un antes y un después en la historia del pensamiento económico moderno. Para nuestro curso, identificar sus principales aportes, observar su visión del Estado y las ideas que se desprenden en virtud de su concepción del valor serán los ejes fundamentales de la clase relacionada con el primer pensador clásico de la economía.